Finalmente, y después de casi un año, pude volver a ver a the.plethora.project en vivo. Fue el pasado 19 de noviembre, durante una jornada insoportablemente húmeda y con la certeza de que probablemente aquella no sería una noche más.

La tarde de aquel día se me fue casi por completo en una siesta demasiado larga, de la que desperté pegoteado y sintiendo cómo los últimos rayos de la tarde se colaban por la ventana y me bañaban la cara de sudor. Un incipiente dolor de cabeza empezaba a asomar y sabía que difícilmente pudiera hacer algo para evitarlo. Todavía un poco aturdido, me senté en la cama y, sin abrir del todo los ojos, me fumé un cigarrillo antes de salir de casa.
Llegué al recital sobre la hora, me acomodé en una mesa cerca del escenario y me dejé ir por la música, que ya había empezado a esparcirse por el lugar y a mezclarse con las imágenes de “Persona” (la película de 1966 de Ingmar Bergman) que estaban siendo proyectadas en una pantalla junto a los músicos de the.plethora.project. La atmósfera densa de “Find you when you born” se colaba entre las primeras imágenes de la película, de alguna forma se apropiaba de esas cosas aparentemente tan inconexas para reinterpretarlas, para resignificarlas y lograr que todo cobrara un nuevo sentido, que el canto sumamente expresivo de Javier Yunes desgarrara ese montaje enfermo, lo despedazara como esas vísceras animales que cuelgan durante unos instantes en la introducción de la película.
Para cuando promedia la canción, el niño del inicio del filme, andrógino y frágil, se deja atravesar por el solo de guitarra de Javier, recibe las estocadas de las cuerdas con un pavoroso desinterés; se pone los anteojos, lee un libro, nos mira de frente, como indagándonos.
“Brainselves”, el siguiente tema, no hizo más que terminar de sumirnos en el juego que propone el dúo. No creo que nadie haya presentado demasiada
resistencia a partir de acá; la música se apoderó del lugar, de las caras, del humo y uno ya no pudo hacer más que entregarse, así como el chico de “Persona” lo había hecho unos minutos antes.
Mientras en la pantalla veo a Alma que dice “I am Sister Alma. I'm here to take care of you.”, me doy cuenta de que “Pleuvoir” está sonando y que Javier se mira con Fernando Baes mientras termina la canción y todos nos sentimos desolados por la tristeza de Elisabeth Vogler, la actriz autista del filme, y por los últimos ecos del piano de la canción.
Enganchado, como en el disco, arranca “White Elephants of Atlantis” y Alma y Elisabeth se miran, se tocan, se vuelven una sola. Los instantes finales de “White Elephants…” suenan realmente definitivos, como algo que no tiene vuelta atrás y que tenía que ser así; la confusión sonora de esos últimos segundos se emparentan con el caos emocional de las protagonistas del filme. Suenan definitivos, eso.

Las tres últimas canciones (entre las que se incluyen los covers “Map of the problematique” de Muse y “Army of Me”, de Björk) se suceden con naturalidad, ya es tarde y no hay tiempo para mucho. La pantalla reproduce los instantes finales de “Persona” y las palabras de los subtítulos se imprimen sobre los últimos acordes de “Army of Me”: “Try to listen to me. Repeat after me. Nothing. Nothing. No, nothing. Nothing. There. That's right. That's how it should be.”
Termina el recital, todos aplaudimos con energía y me levanto torpemente, un poco confundido y con sueño. Afuera del local saludo a los amigos, a Javier y a Fernando, mientras vuelvo a sentir cómo el calor de la noche me abraza y se me pega al cuerpo. Me prendo un cigarrillo y emprendo la vuelta por la calle Arcos. Llegué a casa un rato antes de las 2 am y me costó dormir.
por leandro sabater
revistapost
fotos: lux noir
http://luxnoirart.blogspot.com
plethora.tk

La tarde de aquel día se me fue casi por completo en una siesta demasiado larga, de la que desperté pegoteado y sintiendo cómo los últimos rayos de la tarde se colaban por la ventana y me bañaban la cara de sudor. Un incipiente dolor de cabeza empezaba a asomar y sabía que difícilmente pudiera hacer algo para evitarlo. Todavía un poco aturdido, me senté en la cama y, sin abrir del todo los ojos, me fumé un cigarrillo antes de salir de casa.
Llegué al recital sobre la hora, me acomodé en una mesa cerca del escenario y me dejé ir por la música, que ya había empezado a esparcirse por el lugar y a mezclarse con las imágenes de “Persona” (la película de 1966 de Ingmar Bergman) que estaban siendo proyectadas en una pantalla junto a los músicos de the.plethora.project. La atmósfera densa de “Find you when you born” se colaba entre las primeras imágenes de la película, de alguna forma se apropiaba de esas cosas aparentemente tan inconexas para reinterpretarlas, para resignificarlas y lograr que todo cobrara un nuevo sentido, que el canto sumamente expresivo de Javier Yunes desgarrara ese montaje enfermo, lo despedazara como esas vísceras animales que cuelgan durante unos instantes en la introducción de la película.
Para cuando promedia la canción, el niño del inicio del filme, andrógino y frágil, se deja atravesar por el solo de guitarra de Javier, recibe las estocadas de las cuerdas con un pavoroso desinterés; se pone los anteojos, lee un libro, nos mira de frente, como indagándonos.
“Brainselves”, el siguiente tema, no hizo más que terminar de sumirnos en el juego que propone el dúo. No creo que nadie haya presentado demasiada
resistencia a partir de acá; la música se apoderó del lugar, de las caras, del humo y uno ya no pudo hacer más que entregarse, así como el chico de “Persona” lo había hecho unos minutos antes.
Mientras en la pantalla veo a Alma que dice “I am Sister Alma. I'm here to take care of you.”, me doy cuenta de que “Pleuvoir” está sonando y que Javier se mira con Fernando Baes mientras termina la canción y todos nos sentimos desolados por la tristeza de Elisabeth Vogler, la actriz autista del filme, y por los últimos ecos del piano de la canción.
Enganchado, como en el disco, arranca “White Elephants of Atlantis” y Alma y Elisabeth se miran, se tocan, se vuelven una sola. Los instantes finales de “White Elephants…” suenan realmente definitivos, como algo que no tiene vuelta atrás y que tenía que ser así; la confusión sonora de esos últimos segundos se emparentan con el caos emocional de las protagonistas del filme. Suenan definitivos, eso.

Las tres últimas canciones (entre las que se incluyen los covers “Map of the problematique” de Muse y “Army of Me”, de Björk) se suceden con naturalidad, ya es tarde y no hay tiempo para mucho. La pantalla reproduce los instantes finales de “Persona” y las palabras de los subtítulos se imprimen sobre los últimos acordes de “Army of Me”: “Try to listen to me. Repeat after me. Nothing. Nothing. No, nothing. Nothing. There. That's right. That's how it should be.”
Termina el recital, todos aplaudimos con energía y me levanto torpemente, un poco confundido y con sueño. Afuera del local saludo a los amigos, a Javier y a Fernando, mientras vuelvo a sentir cómo el calor de la noche me abraza y se me pega al cuerpo. Me prendo un cigarrillo y emprendo la vuelta por la calle Arcos. Llegué a casa un rato antes de las 2 am y me costó dormir.
por leandro sabater
revistapost
fotos: lux noir
http://luxnoirart.blogspot.com
plethora.tk
1 comentario:
Hola... lei algo de una fista... diag no se que y 8... y estaba esta direccion....
Me podrias decir donde es la fista y de que trata ? :)
Otra cosa: con CSS podes ocultar la navbar de Blogger y con JavaScript la publi de los .TK
Salu2!
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